Ayer me invitaron a un concierto. Dije que no, hoy trabajaba temprano.
- Volvemos con los del grupo- me tentaron.
- ¿Qué grupo?-
- Muchachito-
-…¿Bombo Infierno?-
- Sí-
- ¿Y los vamos a conocer?-
- Sí, son amigos míos-
- ¡Vale, voy!-
La primera y última vez que ví tocar a Muchachito Bombo Infierno, fue en el festival ACTUAL, de Logroño (La Rioja). En realidad había ido a ver a Macaco, pero llegamos temprano y ahí estaba este flaquito con sombrero. Al fondo del escenario, un chico pintaba; mientras tanto, la banda tocaba. Nos hicieron saltar a todos, ellos hacen una mezcla de rumba-flamenco-jazz-toque mágico. Alguna vez los volví a oír en Radio 3 y no había sabido nada más hasta ayer.
Dije que sí, me fui a verlos, a Leganés –es decir, muy lejos de mi casa- Llegamos, había buen ambiente, el anfiteatro estaba casi lleno. Entra la banda, versionan "Sin documentos", Salud y libertad! No podía empezar mejor...
Muchachito tiene un don especial para hacer mover a las masas, y entre todos saben crear espectáculo; con sorpresas, jueguitos, amagos de última canción, y todas estas emociones que nos encantan a los humanos.
Cuando tocaba “Haciendo ruido” yo fantaseaba con que me cantaba solo a mí.
En una de estas tretas, Jairo (así se llama muchachito) pregunta si queremos otra canción… ¡Síiiii, síiiii, síiiiii! Aplaudían todos. El empieza a caminar por los bordes del escenario, haciéndose rogar.
Yo lo observaba desde las escaleras del teatro, donde había conseguido un hueco de primera clase. La verdad es que sí quería otra canción, pero en ese momento no estaba pensando en ésto. Me había perdido mirando las manos de la gente que alzaba los brazos pidiendo otro tema, y estaba colgada en otro mundo.
Entonces yo, quietita con una mano en la cabeza, miraba relajadamente al público y al muchachito, que para entonces se había detenido en el escenario, justo enfrente de mí. Me mira. Me mira, me mira, me mira. Yo sabía que me estaba mirando a mí, pero venía de tan lejos… (de mis anteriores pensamientos, quiero decir), que no me pareció importante; o mejor dicho, estaba mirando sin ver.
Entonces me despierto porque Muchachito me señala, “¿Tú no?” pregunta con un gesto. “Yo no”, le respondo con el mismo gesto, sin pensarlo.
“A ver, aquí hay una señorita que no quiere otra canción” “¡Enfocadla, la de la camiseta amarilla!” “¿Tú no quieres otra?”
-No-
Entonces él dice: “Pues te voy a conquistar” “Vamos a conquistarla… a ver, venga vamos a conquistar a esta chica”… “Ésta se la dedico a ella… a vosotros os dedico otras cinco, pero a ella las cinco, y además esta”…
Los instrumentos empiezan a despertar uno, otro, y otro. Él se pone el sombrero, va hacia un rincón del escenario y enciende un cigarrillo a lo Bogart. Se acerca bien dandy a su sillita en el escenario, se cuelga la guitarra, y empieza a sonar: Dos gardenias para ti, con ellas quiero decir, te quiero; te adoro, mi vida. . . . . . .*me la cantaba sólo a mí*