Sigo pensando que algunos detalles que me llaman la atencion tienen una energia reveladora.

Caminaba bajo el sol con excusa de comprar agua en la esquina, y escucho, firme, atrás mio “Habia una fabrica de cepillos” y agolpado, ni bien llego a la esquina, enseguida, entre lagrimas “Estoy cansada, muy cansada”. La miro. Bajo la vista para mirarla, porque esta de piernas cruzadas en el suelo, los cachetes y los ojos rojos, el pelo largo y marron, la cara de porcelana lastima todo el enchastre del llanto. El esta de cuclillas junto a ella. No se lo escucha.

Imposible que en una cuadra me hayan llamado la atención estas dos afirmaciones porque si. Es una idea, pienso, es una senal. Quiero escribir algo sobre la fabrica de cepillos. Y, por que estara ella tan cansada, tan cansada?

Paso el resto del dia en bavia.

Finalmente vuelvo a intentarlo con una historia que empeze hace poco. Acabo derramando sentimientos sobre el papel, tan intensos que tengo que arrancar la pagina del cuaderno de recados para que nadie en casa vea tanta histeria.

Vuelvo a intentarlo con un corto. Acabo pispeando videos vacios de las ultimas vacaciones. Sigo derramando sentimientos. Desperdiciandome.

Intento nuevamente hacer de todo esto una superproducción sutil obra maestra.

Y termino vagueando en recuerdos y reproches, por que trabaja tan duro con las manos como rechazando o renegando de su inteligencia.

Actuo un poco, me recojo el pelo, fumo, haciendo de cuenta que estoy lista a escribir la sutil obra maestra, y agolpado, enseguida, me digo ‘Estoy cansada, muy cansada’

Y ahí esta, ella, llorando en la esquina sabia lo que yo iba a pensar horas mas tarde. Energia reveladora, le digo yo.

Decido apuntar todo esto en mi blog, para darle algo de productividad mediocre.

Las faltas de ortografia no son parte del estilo mediocre. Es el teclado.