Y no quiero abusar, pero por dios creanme que en mi baño vive el Pato Donald.
Cada vez que me acuesto a dormir lo escucho hablando, sabe dios con quién en un baño tan chiquito. Diciendo sabe dios qué, porque nadie, ni dios, supo nunca qué es lo que dice el Pato Donald.
Ya no puedo dormir, cada vez que lo escucho refunfuñar me levanto corriendo abro la puerta abruptamente y prendo la luz abruptamente, y no está.
Y así se me pasan las noches corriendo de la cama al baño para sorprenderlo con un flash, y publicar la foto del Pato Donald haciendo caquita, para que así, al corroborar esta insensatez, me crean también lo de que vi a James Joyce en una loma gritándole a unas cabras.