Este fin de semana hice un recorrido por mi pasado.
No sé por qué se me ocurrió hacer semejante cosa,
yo creía haber tenido ya bastante de toda esa melancolía ridícula,
esa obsesión curiosa por entender lo que vino detrás.

No encontré nada allí, solo la certeza de un tiempo vacío,
un largísimo tiempo perdido.

Ahora yo debería pensar que esto es una motivación más
para seguir adelante y para abrazar el futuro.

Pero esta noche no puedo evitar sentirme abatida,
por todo el tiempo perdido,
y por el tiempo perdido haciendo retrospectivas de mi tiempo perdido.